viernes, 15 de septiembre de 2017

Conociendo a Félix



Aquí estoy de nuevo, encantada de estar con vosotros para contaros como fue mi cita de conocimiento previo con Félix, un chico muy atractivo y bien dotado.



Este joven vio el anuncio que publiqué para encontrar algún corneador morboso y se decidió a contactar conmigo por correo primero y después por teléfono, me causó buena impresión su manera de expresarse y me pareció que podía darme el juego que a mi me gusta, así que sin más, concertamos el vernos un día por la tarde.
Todas las fotos que acompañan este relato, corresponden a ese día.



En la fecha acordada y antes de que viniera el chico, obligué al cornudo a ponerse esa camiseta, para que mi amigo se diera cuenta desde el primer momento de que todo lo que yo le había dicho era cierto, sobre todo lo de que mi marido era un perro sumiso.



Cuando avisó de que estaba en la puerta de la urbanización ordené a mi perro esclavo, que saliera a buscarlo y lo trajera al apartamento donde yo le esperaba, por supuesto lo hice ir ataviado con la camiseta rosita de los dibujitos sin importarme que pudiera ser visto por cualquier vecino.
Esperé como unos cinco minutos, hasta que llegaron, el cornudo abriendo la marcha y detrás el joven Félix, me dio muy buena impresión en cuanto a limpieza y físico, nos saludamos dándonos un beso en la mejilla y yo entre risas le presenté al cerdo, él lo miró con bastante desprecio y le dijo,
- Hola cornudo...., encantado, ja,ja,ja
Me gustó su manera despreciativa de dirigirse al cabestro y después de unas cuantas burlas y frases humillantes para el manso, estuvimos hablando un buen rato acerca de nuestros gustos, mientras él acariciaba mis manos con las suyas, mucho más fuertes pero agradables.




Yo pensé que ya no se atrevía a nada más, e incluso dudé en volver a quedar para un encuentro sexual, me gusta poco la indecisión y eso me hace dudar de que luego todo salga con arreglo al morbo y juego que yo busco.



Después de tener esa charla sobre nuestros gustos, etc., se acercó a mi, yo pensando que se despedía, pero lo que hizo fue abrazarme y buscarme la boca, yo entonces lo paré, notando su frustración, pero simplemente lo hice para ordenar al puerco que nos sacara fotos, luego fui yo la que me colgué de sus hombros y busqué su boca para comernos el uno al otro desenfrenadamente. 




Su lengua penetraba totalmente en mi interior transmitiendo sus fluidos y cuando la sacaba la mía la seguía hasta penetrar su cavidad bucal, me gustaba su sabor y me causaba una tremenda excitación, así estuvimos un buen rato, hasta que hubo un momento en el que observé movimiento en el seto, - en una de las fotos se aprecia ese instante - me pareció que el mirón o mirones eran algunos de los empleados de jardinería, tampoco le di mayor importancia e incluso me causo excitación saberme observada, así que  le ordené al lacayo que nos sirviera un par de copas de vino blanco y nos sentamos en la mesa a relajarnos un poco del calentón, el cornudo cabrón puso la cámara de fotos en automático tal y como yo le mandé, luego de rodillas delante nuestro y con mi mano haciéndole humillar la testuz, pudo ver como mi mano buscó la bragueta del macho para extraer su magnífica polla, que aunque no era excesivamente larga si tenía un buen grosor, para llenar un coño y dejarlo satisfecho.



Disfruté mucho teniendo ese miembro en mi mano y sintiéndolo palpitar mientras me humedecía los dedos con el líquido preseminal, por cierto, también de sabor exquisito según pude comprobar cuando los llevé a mi boca.



Luego a Félix le apeteció tocarme las tetas y me pidió permiso para sobarlas, huelga decir que yo estaba deseando que lo hiciera, me las tocó y acarició los pezones, consiguiendo dejarme el chochito encharcado de jugos libidinosos, mientras insultaba y humillaba al ciervo.




Al final terminamos la entrevista y quedamos en que me llamaría al día siguiente para concretar si los dos seguíamos de acuerdo en tener un encuentro de alto contenido sexual.



Aunque estaba convencida por mi parte de que si me apetecía follar ya en ese mismo momento, decidí continuar con mi costumbre de dejar un par de días de margen, tanto por mi como por él, para estar totalmente seguros ambos de desearlo y preparar el escenario además de la lencería adecuada al evento.



Por supuesto como veis en las fotos mientras duró esa entrevista el baboso de mi marido fue humillado sin piedad por nosotros dos, indicándole en todo momento su condición de poco hombre cornudo.
Espero que os haya gustado y os prepare para contemplar el encuentro tan excitante que tuve con Félix, os aseguro que merecerá la pena.



















martes, 12 de septiembre de 2017

Juegos en el jardín



Cuando voy de veraneo en los meses de julio o agosto, bastantes de esos días los suelo hacer en este pequeño apartamento de las fotografías, como veis dispone de un jardín que está rodeado de un seto no demasiado alto, con el fin de preservar la intimidad de los ocupantes, además tiene la función de delimitar el espacio de cada chalecito.



El cuidado de jardinería para toda la urbanización lo lleva una empresa de la zona con varios empleados, pues bien dicho esto, os diré que yo creo que tengo el jardín mejor cuidado de todos, lo digo porque rara es la ocasión que salgo a tomar el sol o a pasear y no me doy de bruces con un par de empleados podando o quitando hojas, siempre que me los encuentro de cara me saludan muy amablemente pero me es fácil percibir sus miradas viciosas, recorriendo mi cuerpo, cosa que no me desagrada en absoluto.



A veces como en esta ocasión de las fotografías me tumbo en la hamaca, disimulando como que no los veo, cierro lo ojos y poco a poco me voy desnudando completamente, mientras me remuevo o acaricio alguna zona de mi cuerpo con preferencia por los pechos y pezones, otras jugando con alguna flor en mi sexo, metiendo y sacando el tallo dentro de mi vagina, como me gusta saber si mi afición exhibicionista tiene el efecto que busco, con el máximo cuidado entreabro los ojos y miro hacia donde pienso que están los posibles mirones, comprobando con excitación que si los tengo pendientes de mis movimientos, saber que estoy siendo observada me produce un agradable cosquilleo en mis partes íntimas y me motiva a continuar dándoles un poco más de espectáculo erótico, por supuesto con mucha calentura por mi parte, me gusta imaginar sus miembros duros e hinchados de deseo hacia mi persona.



En esta ocasión después de un buen rato de ese morboseo, decidí ponerme de nuevo la braguita y terminar la exhibición, pero me apetecía ver la cara de los trabajadores, así que me levanté y en lugar de meterme dentro lo que hice fue pedirle la toalla al cornudo que estaba haciéndome las fotos de espaldas a ellos y ni se había enterado de que estaban y salir hacia la piscina, como el recorrido es muy corto no les di tiempo a retirarse y los pillé allí mismo disimulando haciendo como que recortaban el seto por la parte de abajo, me apetecía observar un poco más su reacción y los saludé con un, buenos días, además de darles un poco de conversación haciendo referencia al calor y su trabajo.



Me llevé una sorpresa grande y pensé que igual me había pasado al contemplar que uno de los dos era muy jovencito, yo diría que estaba aprendiendo el oficio y el otro tendría cerca de 50 años, los dos estaban muy colorados e intentando disimular el bulto que les sobresalía en su mono de trabajo, me divertí viendo su azoramiento y los dejé con su faena.
Después de darme un buen baño en la piscina, volví y ya no estaban, pero el que si estaba era mi cornudo "lame chochos" que era lo que más me interesaba en ese momento para calmar mis ardores uterinos, antes de tomar un relajante vermuth, servido por el mismo perro.