domingo, 19 de noviembre de 2017

Dos colegialas bastante putas



Hace pocos días tuve el enorme placer de poder disponer de dos sumisos para llevar a cabo mis juegos de dominación, uno de ellos se llama Luisy, es un hombre delicado que gusta de sentirse femenina; la otra era una hembra que me proporcionó Luisy y que por primera vez iba a ser iniciada en el sometimiento, (por no dar su nombre la llamaré Perra).



La relación con el sumiso viene de hace como unos 7 años, en aquel entonces me contactó a través de alguna página donde yo ponía mis datos y después de algún correo para ir conociéndonos más en nuestros gustos, quedamos para vernos las caras, en un bar cercano a su domicilio, él ya me había transmitido parte de sus inquietudes y en la cita de ese día me las confirmó después de charlar un buen rato.



Como el chico me gustó por su físico e higiene, no dudé y le propuse subir a su piso, él se mostraba nervioso pero al mismo tiempo deseoso de experimentar una sesión conmigo y con Porky que como buena mascota siempre me acompaña. Subimos y en una habitación algo más espaciosa que las demás, hice desnudar a los dos perros y les ordené ponerse unas ropas de niña que yo había llevado en una bolsa que portaba mi esclavo, desde el momento que estuvieron vestiditas pasaron a ser mentalmente, dos pequeñas alumnas en manos de una severa maestra en la que yo me transformé, me gustó la situación y aunque no recuerdo todos los detalles de la sesión debido al paso de tanto tiempo, si que hubo algunos que se me quedaron grabados porque me resultaron especialmente morbosos y excitantes.



Tenía a las dos putitas de rodillas delante de mi, mientras yo me paseaba altiva ante sus cabezas agitando una negra paleta en la mano, de vez en cuando me dirigía a una de ellas y le hacía una pregunta escolar, si era contestada a mi gusto le acariciaba el pelo en señal de conformidad, pero si fallaba, golpeaba la palma de su mano hasta ponérsela roja o también la castigaba de cara a la pared y con los brazos en cruz ,sujetando algún peso, hasta que este vencía la resistencia de la niñita cayendo al suelo y dándome la excusa perfecta para volverla a golpear.


En la hora del recreo les permití, siempre bajo mi dirección que tuvieran relaciones lésbicas, les ordenaba tumbarse una sobre la otra levantando sus falditas y con las braguitas medio bajadas les hacía chuparse sus pequeños clítoris en un excitante 69, hasta que las oía jadear y observaba que sus movimientos se hacían más compulsivos, en ese momento con unas palmadas las obligaba a parar, diciéndoles que la hora del recreo había terminado, quedando ambas en un tremendo estado de frustración.  



Por otra parte y como si yo fuera una maestra de mente retorcida y pedófila me gustaba meter la mano debajo de sus falditas y comprobar si habían mojado la braguita o si llevaban el "clítoris" duro, si me lo encontraba de esa forma eran también castigadas por ser unas putitas marranas y pervertidas, al darse ese caso eran obligadas a meter la cabeza debajo de mi falda y lamer mi coño durante un buen rato.



Luisy (que en aquellos momentos era llamada como La Nena) se esmeraba en meter la lengua bien adentro y en dar largos lengüetazos recorriendo toda mi rajita, no negaré que me proporcionaba un inmenso placer, por ese motivo decidí premiarle y que mejor forma que permitiéndole descargar el contenido de sus muy hinchados cojoncillos, pero por otra parte faltaba saber como hacerlo, no me apetecía pajearlo yo y tampoco quería en ese momento verlo delante de mi meneándosela como una mona, así que me decidí por lo siguiente, hice que la putita cerdita Porky, se pusiera a cuatro patas con la cabeza apoyada en una silla, de esa forma su parte trasera quedaba totalmente ofrecida, le levanté la faldita y le bajé las bragas a medio muslo dejando a la vista de La Nena, el gordo culo con su pequeño agujerito listo para usar, le ordené que la montara hasta descargar toda su simiente en la barriga de la cerda, como Luisy, no tiene una pija demasiado grande pudo hacer el apareamiento sin ningún problema, la cerdita con la mirada oculta aguantó bien todos los empellones que con fuerza le daban, sin gemir ni protestar, yo gocé contemplando el espectáculo escuchando los huevecillos chocar contra la parte baja del culo de la puerca, hasta que La Nena entre gemidos y dando unas fuertes sacudidas derramó la lechada en el intestino de la putita, quedando exhausta y jadeante encima de la tocina sometida.



Una vez contado a grandes rasgos lo que fue mi primer contacto con Luisy, vuelvo al presente, ya que desde aquel encuentro, nos distanciamos y aunque tuvimos algún amago de volver a contactar, debido a las inseguridades de La Nena, motivadas quizás por su situación personal, llegó un momento en que perdimos el contacto y ya no supe nada más de ella, hasta que hace como unos tres meses me volvió a escribir disculpándose y diciéndome que ahora estaba más convencida y que solicitaba pasar a ser de nuevo una puta chuleada a mi servicio.
Hablamos durante unos días y al final me dijo que tenía una amiga que le gustaría probar a ser sometida, proponiéndome una sesión conjunta de ambas.



A mi me pareció muy bien esa sugerencia y accedí a tomarlas bajo mi mandato, pero eso si, esta vez fotografiando y grabando mi esclavo Porky, no hubo problema ni oposición al respecto y las fotos que acompañan este reportaje son una pequeña parte del fruto de esa sesión, que terminaré de contar en una segunda entrega.




sábado, 11 de noviembre de 2017

Pelando al cerdo



Como os comenté hace unos días y aunque sé que estas fotos pueden ser repulsivas os quiero mostrar la forma en que me deleitaba pelando al cerdo en los comienzos, para poder pasearlo por las playas nudistas, haciendo honor a su especie.



Para ese menester me recomendaron una crema depilatoria que debía ser aplicada sobre la piel del animal con la precaución, de no tenerla en contacto más de 4 ó 5 minutos, yo opté por dejarla más o menos sobre el doble de tiempo para asegurarme de que cumpliera bien con su cometido de dejar sin ningún pelo al puerco.



El pasarme de tiempo tuvo como consecuencia que la piel de Porky se tornara roja debido a las quemaduras producidas por dicha crema, se puede apreciar en alguna de las fotografías el resultado de esa doble exposición, como consecuencia de eso, el pobre borrego estuvo sin poder tomar el sol varios días.



Mientras la crema hacía el efecto que yo deseaba y cuando ya pasaba del tiempo recomendado, el animal empezó a quejarse de escozor o quemazón, a mi eso me daba igual lo único que me preocupaba no era otra cosa que dejarlo con la estética que a mi me apetecía que no era otra más que la de asemejarlo al máximo a un puerco de piel rosada, por eso me dirigía a él con desprecio y sin ninguna compasión diciéndole,  - Jódete, a los cerdos en la matacía los escaldan con agua hirviendo y yo contigo he sido más cuidadosa, así que no te quejes pedazo animal.
Con frases similares a esa el bicho se comportó y aguantó todo el tiempo que yo quise.



La depilación con esa crema, dura bastantes días, así que con su uso, consigo poder lucirme por la playa durante todo el verano paseando al manso con su aspecto atocinado, dos pasos detrás de mi como corresponde a un ser tan vil.



Actualmente para depilarlo de forma más duradera lo llevo a un salón regentado por chicas orientales que le aplican láser por casi todas las zonas de su grasiento cuerpo.
Os pido perdón por estas imágenes tan asquerosas de un ser tan sumamente despreciable y grotesco.



Sirvan también estas fotos para que los posibles amantes que deseen follar y humillar a un puto animal, contemplen el género y sepan a que atenerse ya sabéis que disfruto contemplando una sesión zoofílica entre macho corneador y cerdo seboso.








domingo, 5 de noviembre de 2017

Segunda mañana en Llanes



En el segundo día que pasé en Llanes, la mañana salió espléndida de temperatura y con una ligera brisa, así que decidí aprovecharla para hacer otra sesión de fotos exhibicionista en aquel hermoso parquecito al lado del hotel.



Cuando se dan unas condiciones climáticas como las de aquel momento me encanta desnudar mis pechos y sentir como el suave viento acaricia e inflama mis pezones, mientras las aureolas se perlan de pequeños bultitos que transmiten esa delicada sensación por todo mi cuerpo hasta llegar a mi coñito y por ende a mi botoncito del placer.



Cuando se juntan todas esas emociones me siento muy motivada y disfruto mostrándome a los ojos de cualquier macho que pudiera estar observando y como no ante la mirada del perro cornudo para ver de excitarlo y poder reírme de él en su puto hocico.