lunes, 14 de agosto de 2017

Vídeo de humillación 1.ª parte



Hace un par de años, estando de vacaciones me apeteció divertirme dándole una pequeña sesión de humillación al perro de mi marido, el resultado que quise grabar para vosotros, es este que os pongo a continuación.
 Hoy os muestro el comienzo de la misma, espero que os guste y os divierta contemplar al esperpéntico espécimen en su estado más puro.


video

sábado, 12 de agosto de 2017

Su primer cinturón de Castidad



Por aquellos días ordené a mi "querido esposo" que comprara una cámara de fotos con el fin de ir plasmando en imágenes las situaciones que se me pudieran ocurrir; siempre me ha dado morbo la fotografía erótica y me alegro mucho de haber tomado aquella decisión porque así os puedo ir mostrando ahora lo que fueron mis inicios, empecé a poner en compromiso al cabrón haciendo que me tomara fotos en algún parque o sitio público, consiguiendo ponerlo nervioso al mismo tiempo que de mi emergía una cierta vena exhibicionista que me daba morbo, me gustaban esos juegos y me excitaban, por supuesto el cerdo debía de calmar mi calentura a base de usar muy bien la lengua, ya que su pollita después de las que había catado, me parecía ridícula e incapaz de proporcionarme placer.







Continuando con el sometimiento del cornudo de mi marido, le hice grabar un collar de perro con su nombre, debía llevarlo puesto siempre que salíamos a la calle a no ser que fuéramos a ir a alguna reunión familiar, el llevarlo al cuello, obraba en él un efecto de sumisión importante y verlo así cabizbajo y obediente me causaba enorme placer, también pensé que para quitarle cualquier atisbo de hombría, lo mejor sería feminizarle poco a poco, así que le hacía llevar braguita durante bastantes temporadas, además quería complementar ese estado de cosas con la desaparición de su colita, para ello confeccioné un cinturón de castidad casero, ya que por aquel entonces desconocía donde podía encontrar uno auténtico, como podéis ver no quedó tan mal y su escaso penecito quedaba muy bien oprimido dentro de aquel pequeño envase de plástico que arruinaba cualquier tipo de amago de erección.









jueves, 10 de agosto de 2017

Excitando al cerdo



En aquellos días de aprendizaje, continúe con el adiestramiento del cornudo, además de los siguientes encuentros que mantuve con Joshua.


Con el fin de ir modelando mi obra, decidí que era conveniente comprarme alguna ropita insinuante con la intención de excitar al cerdo y después dejarlo con la pollita empalmada y lleno de insatisfacción. Me pareció que era una buena forma para caparlo mentalmente, provocando en él inseguridad y deseo hacia su Ama y sobre todo mucha insatisfacción, me gustaba dejarlo con dolor de testículos por la leche acumulada además de por algunos golpes que me gustaba propinarle en ellos haciéndole doblarse a mis pies, como buen perro sumiso.



Eran días de ir adaptándome a mi nueva forma de vida, aprendiendo de la mejor forma, que no era otra que la de ir experimentando a donde podía llegar en mi dominio sobre el que hasta hace poco tiempo era mi altanero marido.



Me sorprendían los avances tan rápidos que teníamos, nunca pensé que todo aquello me fuera a resultar tan fácil, era obvio que dentro de mí interior, llevaba escondida a la mujer dominante con la que ahora disfrutaba y por contra mi maridín ocultaba al personaje patético y débil de voluntad al que tan fácil me estaba siendo doblegar, mi mano no vacilaba a la hora de reprender cualquier atisbo de rebelión y no me importaba usar la violencia para poner todo en su sitio; cuando esto sucedía me mostraba muy fuerte y dominadora teniendo como consecuencia el acojone y amedrentamiento del puerco, cosa que me aportaba un tremendo subidón en mi autoestima.



En las fotos se puede ver una de aquellas sesiones de iniciación, las pinzas de los pezones me gustaba apretarlas hasta oír los gruñidos del cerdito amortiguados por la mordaza.






domingo, 6 de agosto de 2017

Adiestrando a Porky



Después de aquellos excitantes y educativos encuentros con Joshua, ya no me quedaban dudas sobre la vida que deseaba llevar en el futuro; posteriormente tuve dos sesiones más con ese Amo, en las cuales disfruté de la misma forma que en las anteriores, las contaré más adelante.


Para seguir disfrutando como Ama, comencé a pensar que lo adecuado sería trabajar más a fondo el cerebro y cuerpo de mi maridín, tratando de atrofiar su facultad de raciocinio, con el fin de llevarlo a mi terreno como se hace con un buen torito, para eso le pregunté a Jorge si sabía de alguien de confianza para poder colocar unas sujeciones, con el fin de tener bien controlado al manso ante cualquier atisbo de rebeldía; me mandó a un conocido suyo y me dio la idea de poner mejor unas cadenas bien sujetas con anclajes en una pared, porque así podía tener muchos más puntos de sujeción, me pareció buena idea y en las fotos podéis ver como quedaron, además solo me cobró el coste del material el trabajo de ponerlas me dijo que era por cuenta de Jorge.



Una vez instaladas y cuando mi hija no estaba en casa ordené a mi esposo, que se colocara pegado a las cadenas con el fin de inmovilizarlo, el no tenía ni idea de que iba el juego hasta que saqué la fusta y látigo que había comprado a espalda suya, se me quedó mirando con ojos temerosos, hasta que se los tapé con el fin de que no se despistara en lo que yo quería conseguir.



Una vez colocado en la posición que cuadraba a mis intereses, le dije,
- Ahora te voy a hacer unas preguntas, si las contestas con lo que yo quiero oír, no pasará nada, pero si no me gusta tu respuesta recibirás un pequeño castigo ¿Has entendido?
- Si
- Mal empezamos - descargué un latigazo en su espalda - ¿Cómo quiero que se me responda?
- ¡¡Aaaagggg!!, si Ama



- Eso está mejor ¿Ves como contestando bien, no pasa nada?
Acaricié la marca que le había dejado y continúe con el interrogatorio,
- ¿Desde ahora quien manda en casa?
- ¿Quién se ocupará de las labores caseras, limpiar, cocinar, lavar, planchar, etc.etc.?
- ¿Quién no es ya más que un animal al servicio de su Ama?
- ¿Quién follara con el macho que le apetezca?
- ¿Quién se encargará de servirnos?



Y así una larga lista que en aquel momento se me ocurrió, para ir jugando con las reticencias de su cerebro, por supuesto fueron muchas respuestas negativas que con los correspondientes azotes, fueron corregidas y aceptadas, terminamos los dos sudando yo por mi afán al golpear y el por el dolor sufrido, entonces yo aún no tenía un buen dominio del golpeo y terminé incluso haciéndole sangre, cosa que si puedo evitar lo prefiero.



Al ser mis principios aún no tenía ropa adecuada a esas situaciones, así que fue otro paso que pensé debía de dar, además porque en las páginas bdsm que veía por internet, podía observar a las Amas vestidas con atuendos impresionantes y que despertaban en mi una especie de fetichismo hacia esa estética.
En esta serie de fotos que pongo hay una muestra de uno de mis primeros bodys.